Hasta ahora creíamos tener la patente gaitera a lo largo y ancho del norte de nuestra geografía. En Galicia está ese increíble prestidigitador de la gaita llamado Carlos Núñez, que compartió dichas, giras y saberes con Paddy Moloney, una de la leyendas de la gaita irlandesa, el líder de los Chieftains. También está Cristina Pato, la hippy de la gaita o grupos sensacionales como Luar Na Lubre. En Asturias tenemos a José Ángel Hevia, que ha popularizado la gaita electrónica a base de sintonías muy pegadizas y populares. Y no nos olvidemos de la Sidra El Gaitero, famosa en el mundo entero.
Pues, ahora, la compañía aérea de bajo coste Easy Jet no quiere ser menos y nos toca la gaita. Lo que oyes. Ayer paseando por la Gran Vía madrileña, entre el barullo de las últimas compras navideñas un gaitero escocés uniformado en toda regla, con una corbata que ponía en grande EASY JET, “kilt” y medias naranjas interpretaba melodías célticas con una gaita escocesa. No hay más que ir a su página y comprobar de qué va la movida: Edimburgo: La Joya de la Corona. Nos quieren enviar a ver a Nessie y a los Celtics de Glasgow a precio de chollo.
Easy Jet no es sólo una línea de bajo coste, también es una marca de bajo coste publicitario. Parecerá de coña pero ayer miles de personas vieron y escucharon la escandalosa gaita de Easy Jet. Probablemente tuvo más impactos de los que hubiera podido tener en la audiencia en prime time de alguna televisión local. Me recuerda los anuncios de bajo coste de los que nos hablaban en http://www.tognazzi.blogspot.com/.
Adiós a los presupuestos bestiales en publicidad. Se impone la publicidad guerrillera, alternativa, popular y subversiva. Nada de localizar exteriores en las Maldivas porque allí la luz es diferente, para después hacer un rodaje de un spot durante una semana a cuerpo de rey. Ahora plantamos a Easy McJet tocando en la Gran Vía y a correr. Más que la caída de la publicidad que vaticinaba Ries constatamos la súbita puesta de pies en la tierra de la publicidad, vuelve el hombre… anuncio. La publicidad se vuelve mundana y popular, más que lejana y hollywoodiense, empleando su mejor arma, la creatividad, el humor, la simpatía, no sólo para hacer publicidad más eficaz sino más económica.
Así la publicidad se integra con más facilidad en una estrategia de comunicación global más cercana, más humana y más original, en sintonía con las relaciones públicas o el marketing.
Bueno, siempre con permiso de “Braveheart” McJet.
Andoni
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